Nuestra postura sobre los aceites esenciales

En ABEE, hemos hecho una elección clara: la del rigor antes que la moda.
Hemos decidido no incorporar aceites esenciales en nuestras fórmulas, no por oposición de principio, sino por exigencia científica y por responsabilidad. Hasta la fecha, las conclusiones recurrentes de la literatura siguen destacando demasiadas incertidumbres: falta de estandarización de las dosis, prudencia frente a ciertos riesgos de toxicidad — en particular hepática y neurológica — e insuficiencia de validaciones clínicas sólidas, especialmente en el animal.

En este contexto, prometer su inocuidad o eficacia sería arriesgado. Sin embargo, esa no es nuestra visión del cuidado. Preferimos garantizar la seguridad y la eficacia de nuestros productos apoyándonos en datos bien establecidos, más que en principios activos atractivos pero aún insuficientemente regulados.

Esta elección no es una condena definitiva de los aceites esenciales; es una decisión ética, fundada en el estado actual del conocimiento. Mientras no se establezcan claramente pruebas sólidas de inocuidad, control de dosis y eficacia a largo plazo, elegimos no utilizarlos.

En ABEE, la confianza no se decreta: se construye mediante la prueba, la prudencia y la exigencia.